Exhibición Mônica Ventura
Desde el
23/08/2026 al
23/11/2026
Mônica Ventura (São Paulo, 1985) es artista visual y diseñadora. Es licenciada en Diseño Industrial por la FAAP (Fundación Armando Alvares Penteado) y posee una maestría en Poéticas Visuales por la Escuela de Comunicación y Arte de la USP. Su obra investiga las complejas intersecciones entre feminidad y raza. A partir de una profunda investigación, recupera y reinterpreta elementos culturales precoloniales, como la arquitectura y las técnicas manuales de los pueblos afroamerindios. Para Ventura, esta inmersión en los sabers ancestrales constituye una forma de reconexión personal.
Su práctica multidisciplinaria abarca video, escultura y pintura, permitiéndole transitar entre lo espiritual y lo material, y dar voz a las experiencias múltiples de las mujeres negras desde un lenguaje que combina fuerza y delicadeza. Al desafiar el formalism estético, Ventura construye un «hermoso ruido organizado» que invita al público a reflexionar sobre la identidad, la memoria y el poder.
Mônica Ventura vive y trabaja en São Paulo, Brasil. Entre sus exposiciones individuales se destacan: Mônica Ventura: Daqui um Lugar, en la Pinacoteca do Estado de São Paulo (2025); A Noite Suspensa ou o que posso aprender com o Silêncio, en el Instituto Inhotim (2023), Brumadinho; y O Sorriso de Acotirene, en el Centro Cultural São Paulo (2018). Ha participado en importantes exposiciones colectivas en museos e instituciones de Brasil, Estados Unidos y Marruecos.
Rosa Luna
Rosa Luna es un proyecto concebido especialmente para la Fundación Cervieri Monsuárez por la artista brasileña Mônica Ventura (São Paulo, 1985). Tomando como punto de partida la figura de Rosa Amelia Luna (Montevideo, 1937–Toronto, 1993), referente del carnaval y de la cultura afrouruguaya, la exposición propone una reflexión sobre la memoria, la resistencia y el papel de las mujeres negras en la construcción de la identidad cultural uruguaya.
La muestra surge de una investigación que Ventura desarrolló durante sus visitas a Uruguay sobre la historia de la diáspora africana, el conventillo Medio Mundo y las formas en que las comunidades afrodescendientes han preservado sus saberes a través de generaciones. En ese recorrido, la figura de Rosa Luna emerge como un símbolo de arraigo, continuidad y permanencia.
A partir de esa lectura, la artista desplaza materiales propios de la arquitectura vernácula —como el ladrillo, el barro y los sistemas modulares de construcción— hacia el campo escultórico. En diálogo con el pensamiento del ingeniero Eladio Dieste, transforma estos elementos en un lenguaje que vincula cuerpo y arquitectura, materialidad y memoria. Sus instalaciones, que denomina "cuerpos-arquitectura", convierten la construcción en un gesto de cuidado, espiritualidad y transmisión cultural.
Los pilares que articulan la exposición representan a mujeres que sostienen comunidades, historias y formas de vida. Sobre ellos descansan calabazas realizadas en distintos materiales, un elemento presente en diversas cosmologías afroindígenas que aparece aquí como recipiente de vida, memoria y conocimiento ancestral.
La exposición incluye además una videoinstalación realizada en colaboración con Hermosa Intervención, colectiva afrouruguaya de mujeres y disidencias afro e indígenas, con la participación de la cantante y activista Chabela Ramírez. Concebida como un espacio de encuentro entre la artista y la comunidad afro local, la obra incorpora el canto, la danza y la creación colectiva como formas de activar memorias compartidas y poner en diálogo las experiencias de las diásporas afro de Brasil y Uruguay.
Curador
Roxana Fabius
Exhibición Ana Segovia
Desde el
06/01/2026 al
05/04/2026
La práctica artística de Ana Segovia (Ciudad de México, 1991) consiste en una constante producción de imágenes que subvierte la heteronormatividad de los imaginarios más populares. A través de la pintura, el artista revisita escenas y figuras míticas de industrias como el cine y el deporte, reconfigurando su hegemonía como modelos de una masculinidad idealizada.
Su particular acercamiento al cine le ha permitido encontrar una fuente inagotable tanto de inspiración como de transgresión. Segovia toma imágenes conocidas de la Época de Oro del cine mexicano y del género western, interviene sus formas, altera sus tonalidades y las descoloca. En esa irrupción hace evidente el montaje, lo artificioso y lo performático en la construcción de identidades de género y nacionales.
En sus pinturas, los espectadores se enfrentan a rostros poco definidos, paletas de colores estridentes y escenas con tintes humorísticos que juegan con lo serio. Su obra presenta lo lúdico como una herramienta política que desafía y crea tensiones, un diálogo entre la norma y lo que se sale de ella.
Segovia invita a repensar nuestros modelos visuales a partir de su reescritura: sus lienzos abren la posibilidad de reencontrarse con lo conocido desde una mirada que lo cuestiona y difumina sus contornos.
Ana Segovia obtuvo su BFA en la School of the Art Institute of Chicago (SAIC), donde se especializó en pintura y dibujo. Vive y trabaja en Ciudad de México.
The Office of Inter-American Affairs Presents: Uruguay
La Fundación Cervieri Monsuárez inaugura su programa de exposiciones 2026 con un proyecto de Ana Segovia (Ciudad de México, 1991) concebido especialmente para el espacio de FCM, que combina pintura, instalación y performance. Esta exposición se centra en la figura arquetípica del gaucho para explorar y cuestionar la manera en que se forja la mirada.
La exposición reúne una serie de pinturas recientes desarrolladas a partir del análisis de dos cortos documentales producidos en Estados Unidos durante los años 40 y 50, en el marco de la llamada “Política del Buen Vecino”. Estos materiales ofrecían una visión simplificada y estereotipada de América Latina, equiparando sus geografías y figuras emblemáticas con imaginarios propios del cine estadounidense. En particular, la figura del gaucho aparece representada según el modelo del cowboy del oeste, diluyendo así sus vínculos históricos, sociales y territoriales.
Ana Segovia desarticula las construcciones de un imaginario social mediante un dispositivo que utiliza tres encuadres clásicos del lenguaje cinematográfico –el establishing shot, el medium shot y el close-up– traducidos a un mismo formato pictórico. El despliegue de la obra no solo crea una suerte de instalación que desafía el punto de vista estático del espectador, sino que se abre hacia el espacio ciego del encuadre cinematográfico en donde la acción se prolonga fuera de nuestro campo visual y se articula la esencia narrativa del montaje.
“En esta como en otras muestras, Segovia examina cómo ciertas representaciones han contribuido a moldear imaginarios colectivos en torno a las nociones de identidad –individual y colectiva–, a través de la utilización de géneros como el retrato o el paisaje, y de conceptos como la masculinidad, revelando los cruces entre mito, archivo y cultura popular”, explica la curadora Magalí Arriola.
Segovia reinterpreta algunas de estas escenas cinematográficas producidas por la Columbia Pictures Corporation en relación con el paisaje local y con la tradición pictórica del planismo uruguayo, en particular con la sensibilidad cromática y la economía formal de la artista Petrona Viera (Montevideo, 1895-1960).
De este modo, la exposición propone una lectura situada de estos territorios y gestos, devolviéndoles su espesor cultural y político. Las obras ponen en evidencia cómo lo local fue reinterpretado desde una mirada hegemónica y abren la posibilidad de reconsiderar los vínculos entre mito, trabajo y representación.
El proyecto se completa con una instalación sonora en el subsuelo de la Fundación, que será activada mediante un programa especial de performances los días 5, 6 y 7 de enero, desarrollado en colaboración con el INAE –Instituto Nacional de Artes Escénicas, dependiente del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay. Este programa forma parte de un proceso colaborativo con intérpretes locales y busca fomentar una reflexión crítica en torno a las masculinidades que atraviesan todo el proyecto.
Reconocido por una práctica pictórica que reinterpreta la cultura visual para cuestionar los roles de género y los símbolos de poder, Segovia ha presentado exposiciones individuales en instituciones como The Museum of Contemporary Art, Los Ángeles (I’ve Been Meaning to Tell You, 2024); Galería Karen Huber, Ciudad de México (Paisajes, 2022); el Museo de Arte Carrillo Gil (Pos’ se acabó este cantar, 2021); y La Faena, Museo Taurino y Cantina, Ciudad de México (2020).
Curador
Magalí Arriola
Exhibición Chonon Bensho
Desde el
27/09/2025 al
14/12/2025
Chonon Bensho (Amazonía peruana, 1992)
Miembro del pueblo Shipibo-Konibo en la Amazonía peruana, descendiente de una larga línea de mujeres artistas y curanderas visionarias, Chonon aprendió las artes, la etnobotánica y el conocimiento cosmológico antes de asistir a la escuela de arte, donde se graduó en 2018 con una tesis sobre el sistema de diseño Shipibo conocido como Kené. La práctica artística de Chonon abarca dibujo, pintura, bordado, fotografía, poesía, video, collage con objetos encontrados y proyectos de reforestación. Es ganadora del Premio de Pintura 2022 del Banco de la Reserva Nacional del Perú, siendo la primera mujer indígena en ser reconocida con este premio, considerado el más importante en Perú.
Exposiciones recientes incluyen Visions chamaniques, Arts de l’ayahuasca en Amazonie péruvienne, Musee du quai Branly, París, Francia (2023); The Precious Life of a Liquid Heart, ISLAA, Nueva York (2023), Indigenous Histories, Museu de Arte de São Paulo Assis Chateaubriand (MASP), San Pablo,Brasil, en colaboración con Kode—Bergen Art Museum (2023); Inin Niwe y el mundo puro de los seres eternos, Centro Cultural Inca Garcilaso, Lima, Peru (2022); Metsá Nete: el hermoso mundo visionario de Chonon Bensho en la Alianza Francesa de Lima, Perú (2021); y A River, a Snake, a Map in the Sky en Basilea, Suiza como parte del Festival de Arte Culture Scapes (2021).
Junto a su esposo, el filósofo y poeta Pedro Favaron, Chonon ha realizado investigaciones etnográficas sobre su propia cultura, y han publicado artículos académicos en varias revistas indexadas de Colombia y Estados Unidos. Vive y trabaja en Santa Clara de Yarinacocha, Perú.
Maloca
La Fundación Cervieri Monsuárez presenta Maloca, una exposición de la artista peruana shipibo-konibo Chonon Bensho, en colaboración con el escritor e investigador Pedro Favaron. El proyecto está concebido como una instalación inmersiva que invita al público a ingresar en una casa cósmica amazónica. Un espacio sagrado donde arte, medicina y espiritualidad se entrelazan en un mismo pulso vital.
En la cosmovisión shipibo-konibo, la maloca no es solo una vivienda. Es un cuerpo vivo, un portal vibratorio que conecta lo visible con lo invisible. Esta instalación recupera la casa amazónica como lugar de comunión espiritual, envuelta en diseños kené, geometrías vivas que no adornan, sino que comunican la energía de los seres del bosque.
Dentro de la maloca se proyecta una animación desarrollada a partir de los bordados visionarios de Chonon Bensho, inspirada en imágenes recibidas en estados de conexión profunda con el mundo espiritual. Esta pieza audiovisual establece un diálogo poético y sensorial con una selección de bordados recientes de la artista, que se exhiben en la sala principal de la Fundación.
La instalación cuenta también con una ambientación olfativa, creada a partir de plantas aromáticas y medicinales amazónicas (noi rao), seleccionadas y preparadas por los artistas. Estas fragancias se dispersan en el interior de la maloca, reforzando la experiencia inmersiva.
El recorrido se completa con una pieza sonora titulada Bewá, realizada junto al ingeniero de sonido Luis Villena, en la que se entrelazan los cantos de los sabios shipibo Chonon Jisbe y Ranin Bima. Sus voces, portadoras de antiguas potencias, abren un proceso de armonización vibracional con el jakon nete, el mundo luminoso de los dueños espirituales de la medicina.
La exposición culmina en la sala 2 de la Fundación, donde se proyectan dos cortometrajes documentales realizados por Pedro Favaron. Estas obras abordan en profundidad la cultura shipibo-konibo y amplían la experiencia de la muestra, ofreciendo una mirada sensible sobre las prácticas espirituales, la medicina ancestral y el vínculo con el territorio.
Maloca es una invitación a percibir el mundo como un tejido interconectado, donde arte, medicina y espiritualidad conviven en un mismo pulso vital. Una muestra que propone una inmersión profunda en la cosmopoética amazónica y que nos recuerda la urgencia de reconectar con la sabiduría de los pueblos originarios y la comunidad de lo viviente.
Curador
Exhibición Eduardo Cardozo
Desde el
21/06/2025 al
07/09/2025
Eduardo Cardozo nació en Montevideo en 1965 y es artista visual. Egresó de la Escuela Nacional de Bellas Artes en 1990 del taller de Ernesto Arostegui. Se formó en la Facultad de Arquitectura, fue becado para estudiar grabado con Luis Camnitzer en Valdottavo (Italia, 1993) y realizó cursos de video (El ojo disidente) y filosofía del arte (Andrea Carriquiry). Entre otras distinciones, ha ganado dos veces el primer premio del Salón Nacional (2012 y 2004), el Premio Bicentenario de Pintura (2011), la Bienal Municipal de Montevideo (1994) y el Premio Paul Cézanne (1991), que le valió una beca de estudio en Francia. Ha participado de múltiples bienales: primera y quinta Bienal del Mercosur en Porto Alegre (Brasil, 1997 y 2005), Bienal de Cuenca (Ecuador, 2001), IV Bienal Do ut do “La morale dei singoli” en Pompeya (Italia, 2018-2019) y la Bienal de Pekín (China, 2021). Desde finales de los 80 ha realizado decenas de exposiciones individuales y colectivas en Uruguay, Brasil, Argentina, Ecuador, Estado Unidos, Alemania, España, Austria, Francia y China. Entre las exposiciones individuales se destacan: “Rauschen” en el Museo Nacional de Artes Visuales (Uruguay, 2012) y “Sin fechar” en la Fundación Atchugarry (Uruguay, 2013). Su obra integra importantes colecciones públicas y privadas en Uruguay, Argentina, Brasil, Italia, Alemania, Francia y Estados Unidos. En 2021 hizo una residencia artística en Portal de Luz en Pueblo Edén, donde realizó la obra Humano. En Uruguay es representado por Galería Sur. Vive y trabaja en Uruguay.
Latente
La Fundación Cervieri Monsuárez presenta Latente, el proyecto de Eduardo Cardozo que representó al Pabellón de Uruguay en la 60.ª Bienal de Venecia. Esta reedición local, curada por Elisa Valerio, llega acompañada por la presentación de La Tempestad, una nueva instalación colectiva concebida de manera colaborativa por Cardozo, Álvaro Zinno y Fabián Oliver.
Latente es una instalación inmersiva que propone un cruce sensible y conceptual entre Eduardo Cardozo y el pintor veneciano Tintoretto. La obra se construye a partir de tres núcleos: el desnudo, las vestiduras y el velo, que conforman un gesto poético que explora la identidad, el desarraigo y la historia del arte como experiencia encarnada.
En palabras de la curadora, Elisa Valerio: “Latente es una instalación sutil y silenciosa, que se devela en capas, con una mirada atenta. Se crea un acto relacional entre artistas separados por siglos y océanos, unidos por una misma pulsión: la de interrogar el lenguaje pictórico desde la materia, el color y la forma.”
La primera pieza, el desnudo, consiste en las paredes del taller de Cardozo trasladadas a Venecia mediante la técnica del stacco. En este aparente simple y generoso gesto se ponen en juego dos conceptos claves: la intimidad del artista ―su espacio de creación convertido en objeto de obra― y su desarraigo ―su capacidad de reconversión y adaptación a distintos contextos y escenarios―. "La pared se vuelve un acto de extranjería en Venecia: una pared uruguaya habitando una pared veneciana, que ahora vuelve a Uruguay y se emplaza en José Ignacio por unas semanas, como un viaje circular que vuelve a su origen", destaca Valerio.
El segundo gesto, las vestiduras, reinterpreta uno de los bocetos para El Paraíso de Tintoretto. Cardozo no copia, sino que traduce gestos, formas y colores en telas moldeadas y teñidas que flotan en el espacio como cúmulos manieristas, en diálogo con la pintura veneciana desde el color, el movimiento, la luz y la materialidad.
Finalmente, el velo —una tela translúcida compuesta por los retazos usados para trasladar el muro del taller— actúa como una membrana simbólica entre ambos mundos. Según Valerio: "Esta veladura nos ofrece un espacio liminal; una transición entre la desnudez de la pared del artista y las vestiduras de los personajes de Tintoretto. Pero también se vuelve testimonio y evidencia de lo perdido en ese proceso, hay un cierto halo de decadencia que señala los límites de lo posible, de lo que fue y será".
La Tempestad
En el subsuelo de la Fundación se despliega La Tempestad (2025), una nueva instalación concebida especialmente para esta sala que entrelaza las prácticas de Cardozo, que trabaja con la imagen; Zinno, con la luz; y Oliver, con el sonido. La propuesta es una indagación en el instante previo a la concepción de toda forma: la génesis. Es un espacio sensorial, donde un conjunto de columnas hechas a partir de un entramado de ramas, cables, libros y yeso se elevan como cimientos y ejes vertebrales del conocimiento y la cultura.
Una grabadora de carrete abierto emite sonidos corporales en loop; las cintas, los cables y los trazos dibujan una red orgánica y mecánica a la vez; mientras que una única fuente de luz nos guía por el espacio. Como señala la curadora: “Esta instalación busca conectarnos con lo inconsciente que hace posible toda creación, un inconsciente que en cada uno de estos artistas toma una materialidad diferente”.
La Tempestad y Latente funcionan como dos estadios de un mismo universo: arriba, la idea, la forma, el diálogo con la historia del arte; abajo, la pulsión primitiva que lo posibilita. Juntas configuran un paisaje introspectivo que invita a la contemplación, al tránsito silencioso y a la reflexión activa.
El proyecto Latente fue el envío oficial del Ministerio de Educación y Cultura, con el apoyo del Ministerio de Relaciones Exteriores, a la 60.a Exposición Internacional de Arte de La Biennale di Venezia.
También contó con el apoyo de Uruguay XXI, Fondos de Incentivo Cultural, Vinos VIK, Galería Sur, Fundación Itaú, World Trade Center Montevideo, Magma, Universidad Católica del Uruguay, ESTE ARTE, Fundación Ama Amoedo y Museo de Arte Contemporáneo Atchugarry.
Curador
Elisa Valerio
Exhibición Gabriel Chaile
Desde el
06/01/2025 al
20/04/2025
Gabriel Chaile nació en San Miguel de Tucumán en 1985. Estudió la Licenciatura en Artes Plásticas en la Universidad Nacional de Tucumán. En 2010 realizó el Programa de Artistas de la Universidad Torcuato Di Tella en Buenos Aires, ciudad en la que residió durante diez años.
Entre sus últimas exhibiciones se encuentran The Wind Blows where it Wishes, High Line, Nueva York (2023); Where Are the Heirs of These Forms?, De Singel, Amberes; Migrantes são bemvindos, Kunsthalle Lissabon, Lisboa (2022); The Milk of Dreams, con curaduría de Cecilia Alemani (59ª Exposición Internacional de Arte, Bienal de Venecia, Venecia) (2022); Soft Water Hard Stone, New Museum Triennial, New Museum, Nueva York; Pés de Barro, Galeria Municipal do Porto, Oporto, Portugal (2021); Genealogía
de la forma, Buenos Aires (2019); Diego, Art Basel Cities, Buenos Aires (2018); Patricia, Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (2017).
Los jóvenes recordaron sus canciones.
A un año de su apertura, la Fundación Cervieri Monsuárez (FCM) presenta Los jóvenes recordaron sus canciones, un proyecto site-specific de Gabriel Chaile (San Miguel de Tucumán, Argentina, 1985) concebido especialmente para el espacio de la Fundación, con curaduría de Pablo León de la Barra. Se trata de la primera exposición de Chaile en Uruguay y continúa una serie de grandes proyectos internacionales que, en los últimos años, lo han posicionado como uno de los artistas más destacados de la escena contemporánea.
En esta ocasión, Gabriel Chaile se propuso ocupar el edificio de la FCM con un conjunto de obras producidas en José Ignacio junto a su equipo de trabajo. En diálogo con el curador Pablo León de la Barra (Ciudad de México, 1972) -con quien acaba de presentar su Centro Cultural Ambulante en el Museo Guggenheim de Nueva York- han concebido un proyecto que dialoga con una tradición uruguaya que tiene como referentes a las culturas prehispánicas, incluyendo al artista Joaquín Torres García (Montevideo, 1874-1949), quien se inspiró en la abstracción precolombina para desarrollar su lenguaje artístico, y también al arquitecto Rafael Viñoly (Montevideo, 1944- 2023), quien tomó como referencia la arquitectura de Machu Picchu para crear el muro exterior del edificio de la Fundación, construido por maestros pedreros peruanos.
Objetos, esculturas, imágenes y dibujos forman parte de un trabajo constante que Chaile realiza como forma de mantener vivas tradiciones y formas de hacer que le son propias. Su escultura monumental ocupa el espacio central, desplegando su potencia, sentido del humor y crítica social característica. Gabriel Chaile interpela y recuerda que las formas llevan consigo una historia asociada a aquellas culturas y sus descendientes, que las estructuras de poder colonial y de la modernidad intentaron invisibilizar.
Casi todas las esculturas de Chaile tienen los nombres de sus amigos o familiares. A esta escultura monumental realizada especialmente para la FCM, Chaile la bautizó como La Yunga, que es el nombre que se le da a la selva tucumana.
“Con La Yunga, Chaile replantea la idea de escultura, aquí presente como contenedora y contadora de historias. A diferencia de sus esculturas anteriores, en las que la superficie era siempre lisa, aquí la superficie se vuelve el lugar para la proyección de múltiples historias superpuestas, a las que Chaile llama de películas, y que se manifiestan a través del dibujo realizado directamente sobre el barro”, destaca Pablo León de la Barra.
Curador
Pablo León de la Barra
Exhibición Claudia Casarino
Desde el
12/10/2024 al
17/11/2024
Claudia Casarino nació en Asunción, Paraguay, en 1974. Estudió grabado en los talleres de Robert Blackburn y Claudio Juárez, y asistió a la School of Visual Arts en Nueva York.
Desde 1998 participa de exposiciones individuales y colectivas en galerías, museos y centros culturales de Asunción, Santiago, San Pablo, Buenos Aires, Bogotá, Madrid, Barcelona, Milán, Ammán y Londres. Integró la programación de la Bienal del Mercosur en sus cinco ediciones, las bienales de La Habana, Tijuana, Busan, Cuenca, Curitiba, Argelia y Venecia, así como las trienales de Santiago y Puerto Rico.
La Paraguaya. De horizonte a horizonte.
Fundación Cervieri Monsuárez presenta La Paraguaya, la exhibición de la artista Claudia Casarino, que reúne piezas textiles de gran escala dedicadas a abordar el universo de la mujer como sujeto de transformación social.
La propia voz de Casarino narra las vivencias en las que su obra germina; así nos relata: “Mi propia biografía es la que determina mi producción de obra. Pero no es solo mi historia y la de las mujeres de mi familia. Puede ser la misma que compartimos millones de mujeres, en este territorio y en otros sures alrededor del mundo. Provengo de una familia donde generaciones de mujeres han sostenido hogares, han cruzado fronteras y han sufrido violencia. Soy artista porque no puedo evitarlo, y desde el año 1998, a través del arte, hablo de las mujeres, de sus cuerpos, de su trabajo, y también de la tensión ejercida por migraciones y tránsitos forzados. En mi obra recurro constantemente al vestido como significante, como metáfora y como metonimia del cuerpo. Exploro y expongo aspectos que hacen a la desigualdad y sus consecuencias. Ese lenguaje del traje que a lo largo del tiempo ha cubierto cuerpos y (re)velado identidades. Los vestidos hablan de cuerpos que allí no están, y esa ausencia refuerza la idea de una subjetividad en crisis. Pero desde el silencio, o por lo menos desde el susurro.
El uso del tul, material transparente, me sirve para plantear ideas de invisibilización premeditada en situaciones de violencia. Hay superposición apenas sugerida, pero que aún deja atravesar cuerpos con la mirada y no la deja posarse allí”.
Curador
Martín Craciun
Exhibición Vivian Suter
Desde el
06/01/2024 al
31/03/2024
Vivian Suter nació en Argentina de padres suizos poco después del final de la Segunda Guerra Mundial. A los trece años se trasladó a Suiza, donde se hizo artista y pasó los siguientes veinte años de su vida. Hasta que, viajando por Guatemala en busca de pirámides y quizá también de amor, decidió establecerse a orillas del lago Atitlán, una decisión que marcó no sólo el resto de su vida sino, significativamente, su devenir artístico.
Desde los años ochenta y en los antiguos terrenos de una plantación de café, Suter realiza pinturas con una amplia gama de colores y técnicas y con el apoyo inquebrantable del entorno: la lluvia, el viento, el calor, las tormentas e incluso las inundaciones aportan energía y materia a los grandes lienzos que aborda con tanto vigor como delicadeza. A menudo son una combinación de gestos, momentos y efectos producidos por la superposición de la intención de la artista y la aparente aleatoriedad de los elementos. A veces se dejan a la intemperie hasta que llaman para ser realojadas. En otros casos, se complementan inadvertidamente con las fuerzas avasalladoras de la naturaleza, como cuando los huracanes tropicales han inundado el estudio y el almacén del artista a lo largo de los años. Al igual que el Xocomil, la fuerte corriente de viento que se forma cuando los vientos cálidos del océano Pacífico atraviesan las montañas y provocan vientos fríos en toda la región, las pinturas de Suter poseen tanto una fuerza bruta como una elegancia que pueden determinar el tiempo en la mente del espectador, así como en las tardes de Atitlán.
La pintura como ser vivo
De hecho, las obras reflejan tanto el estado del artista como el del entorno: algunas son serenas, tranquilas, casi suaves en apariencia; otras son enérgicas, intensas, como si canalizaran la energía de un éxtasis o un trance. Responden al flujo natural de energías que rodean el estudio del artista, donde las palmeras y la exuberante vegetación dictan el tono y la frecuencia de su estado de ánimo. Y aunque cada cuadro es un mundo -o un momento- en sí mismo, es su combinación, su existencia conjunta, lo que forma una obra que habla de la creación artística como un estado del cuerpo y la mente, del cuerpo y la Tierra. Esto es lo que ha llevado al artista a exponer las obras -a veces sólo parcialmente visibles- en grupos que condensan los flujos y reflujos del estado de ánimo, la energía y la vida misma.
Partiendo de la idea de la pintura (y de la obra de arte en general) como un objeto en sincronía con la energía natural y vital de la vida, y que puede ser concebido como un ente vivo en sí mismo, Pintar como ser reúne obras de tres grupos diversos que, con la ayuda estructural de un dispositivo de suspensión ad hoc, habitarán la arquitectura específica de la Fundación Cervieri Monsuárez. Concebida más como una reunión de amigos, colegas y familiares que como una selección concreta y cerrada de obras de arte, la exposición reúne la Cascada -instalación presentada en el Museo Centro de Arte Reina Sofía, Palacio Velásquez de Madrid-, un grupo de las sutiles obras de una reciente exposición en la Galleria d'Arte Moderna e Contemporanea di Bergamo y un nuevo grupo de pinturas procedentes del atelier de la casa de Suter en el lago Atitlán. Juntas, presentarán por primera vez en Uruguay la fuerza -tanto física como formal- de las pinturas de Vivian y nos recordarán el poder de la creación artística, de la naturaleza y de su combinación.
Diferentes sistemas de colgado permitirán que este conjunto de manifestaciones visuales de energía, conscientes de su origen y a la vez cosmopolitas, pasen la temporada de verano (y de arte) como invitados en el espacio del Cervieri Monsuárez y potencialmente lo desborden para conocerse y entablar una observación mutua con artistas locales y visitantes, entusiastas del arte y el visitante abstraído. Painting as Being reúne diferentes momentos de la práctica de Suter para consentir al espectador en un abrazo de energía vital que conecta diferentes momentos de su práctica fluida, José Ignacio con el Lago Atitlán.
Curador
Emiliano Valdés